Mundial 2006: Algunas Consideraciones Finales
Diversos medios y periodistas han mostrado su descontento por el fútbol visto en Alemania. Se veía venir. Muchos han evocado tiempos pretéritos en busca de un consuelo. Acabo de leer una columna en donde indica que el mejor fútbol lo propuso la Argentina. Insólito. En la antípodas, otro medio, español para el caso, reconocía que si España hubiera obtenido el título de la forma que lo hizo Italia, estarían reventando de felicidad. Unos decían que el mejor fútbol se vio en el 70, 82 y 86. Analicemos la realidad del fútbol actual:
Hay un hecho irrefutable, actualmente el fútbol es más rápido y aún más difícil que hace 20 años atrás. Los clubes juegan cada vez más torneos que en los años ochenta. Las selecciones ídem: Antes no había Copa Confederaciones, ni fecha FIFA, ni Mundial de Clubes. Antaño, las eliminatorias eran como Dios mandaba y no el trajín que sufren los jugadores (el dinero por los derechos de TV es enorme) durante dos años y encima, en medio de todo, la Copa América.
La Copa del Mundo se juega al final de cada temporada. No es lo ideal. Muchos dirán que a los jugadores se les dio descanso (fue una escuálida semana no un mes). Ver a Lampard y a Gerrard deambular por las canchas, fue patético. Los cito a ellos porque, en la Premier League, ambos son gacelas, corren los 90 minutos. Eso me indica que algo está mal. Hay que recordar que el jugador juega con el hígado. Si este dice no, pues no se puede. También Italia sintió las secuelas de la temporada y se vio reflejada en la final. Ergo, es muy difícil dar espectáculo cuando los jugadores están agotados. Hay que acotar que Alemania y los países del este de Europa paran su campeonato a mediados de diciembre, por el inclemente invierno, y lo reanudan en febrero. De ahí que ellos siempre han rendido mejor en los Mundiales.
El tan cuestionado Aspecto Táctico
Si retrocedemos en el tiempo, veremos que Brasil del 70 tuvo 5 jugadores 10 en su equipo y un sólo volante defensivo: Clodoaldo. Holanda el 74 tenía 2 volantes creativos: Cruyff y Van Hanegem, pero ese equipo aplicaba algo novedoso: el pressing en toda la cancha.
El 82 fue año clave. El fútbol lírico sufrió su mayor derrota: el Brasil que era una orgía ofensiva cayó ante la pragmática y contragolpeadora Italia. El 86, tan ensalzado por muchos, Argentina lo ganó con 1 sólo delantero: Valdano y un hermético bloque defensivo de 7 hombres. El equipo de Bilardo jamás dio un espectáculo como se vio en el partido Brasil vs. Francia. El show lo dio Maradona en forma individual.
El 90 fue el Mundial de peor recordación. Alemania con un rendimiento parejo a nivel colectivo fue el mejor. Por su lado, Argentina, volvió a defender con 7, pero sin tener a Diego en su mejor nivel, siendo un equipo amarrete, incluso ensuciando partidos, como el suplementario ante Italia, y fue gracias a los penales que logró ir a la final. Sin embargo, los aficionados argentinos recuerdan con gran estima este Mundial, debe ser indudablemente por lo sufrido. Hace unos días leí la columna de Víctor Hugo Morales, denostando el Mundial actual y un lector le recriminaba que en el Mundial de Italia, el cronista, en ningún momento arguyó contra el pobre fútbol que jugó la albiceleste, sino que lo defendía. Esto nos lleva entonces a pensar que muchos periodistas se ponen en la vereda donde más le conviene.
El mundial del 94 supuso a un Brasil inédito, que defendía el cero en su portería, sin un clásico 10, con Mauro Silva de líbero y con 2 delanteros temibles: Bebeto y Romario. El 98, el mejor Mundial de los noventa, Francia jugó prácticamente sin delanteros y con un planteo táctico: 4-2-3-1. Fue un justo campeón y que tuvo en Zidane su estrella. En Japón-Corea Brasil defendió en bloque, con una ida y vuelta constante de sus laterales. Logrando de esta forma el ansiado equilibrio. Ronnie, Dinho y Rivaldo se encargaban de hacer goles, estaban bien cubiertos.
Para capitular, la historia entonces nos demuestra que la táctica ha ganado cuerpo e importancia intrínseca para el juego. Ignorar tal hecho sería ser como el avestruz. Europa desde hace un buen tiempo le ha dado la importancia que se merece. De ahí que sean muy pocos los entrenadores sudamericanos que han triunfado en Europa (Scolari y Aguirre) y muchos hayan fracasado (entre ellos el superpublicitado Bianchi). En Sudamérica prima el individualismo sobre lo colectivo. Es primordial trocar esa realidad. El aspecto táctico pone en relevancia el juego en conjunto y eso es lo que nadie puede negar de Italia: Fue un campeón con un juego en conjunto. En donde no sólo Lucatoni anotó, sino que también lo hicieron defensores, medios, volantes e incluso suplentes. Desde hace un buen tiempo notamos la abismal diferencia entre la Champions League y la Copa Libertadores, que el próximo Mundial no nos lleve a una sima de diferencias entre selecciones. Aún estamos a tiempo.
Hay un hecho irrefutable, actualmente el fútbol es más rápido y aún más difícil que hace 20 años atrás. Los clubes juegan cada vez más torneos que en los años ochenta. Las selecciones ídem: Antes no había Copa Confederaciones, ni fecha FIFA, ni Mundial de Clubes. Antaño, las eliminatorias eran como Dios mandaba y no el trajín que sufren los jugadores (el dinero por los derechos de TV es enorme) durante dos años y encima, en medio de todo, la Copa América.
La Copa del Mundo se juega al final de cada temporada. No es lo ideal. Muchos dirán que a los jugadores se les dio descanso (fue una escuálida semana no un mes). Ver a Lampard y a Gerrard deambular por las canchas, fue patético. Los cito a ellos porque, en la Premier League, ambos son gacelas, corren los 90 minutos. Eso me indica que algo está mal. Hay que recordar que el jugador juega con el hígado. Si este dice no, pues no se puede. También Italia sintió las secuelas de la temporada y se vio reflejada en la final. Ergo, es muy difícil dar espectáculo cuando los jugadores están agotados. Hay que acotar que Alemania y los países del este de Europa paran su campeonato a mediados de diciembre, por el inclemente invierno, y lo reanudan en febrero. De ahí que ellos siempre han rendido mejor en los Mundiales.
El tan cuestionado Aspecto Táctico
Si retrocedemos en el tiempo, veremos que Brasil del 70 tuvo 5 jugadores 10 en su equipo y un sólo volante defensivo: Clodoaldo. Holanda el 74 tenía 2 volantes creativos: Cruyff y Van Hanegem, pero ese equipo aplicaba algo novedoso: el pressing en toda la cancha.
El 82 fue año clave. El fútbol lírico sufrió su mayor derrota: el Brasil que era una orgía ofensiva cayó ante la pragmática y contragolpeadora Italia. El 86, tan ensalzado por muchos, Argentina lo ganó con 1 sólo delantero: Valdano y un hermético bloque defensivo de 7 hombres. El equipo de Bilardo jamás dio un espectáculo como se vio en el partido Brasil vs. Francia. El show lo dio Maradona en forma individual.
El 90 fue el Mundial de peor recordación. Alemania con un rendimiento parejo a nivel colectivo fue el mejor. Por su lado, Argentina, volvió a defender con 7, pero sin tener a Diego en su mejor nivel, siendo un equipo amarrete, incluso ensuciando partidos, como el suplementario ante Italia, y fue gracias a los penales que logró ir a la final. Sin embargo, los aficionados argentinos recuerdan con gran estima este Mundial, debe ser indudablemente por lo sufrido. Hace unos días leí la columna de Víctor Hugo Morales, denostando el Mundial actual y un lector le recriminaba que en el Mundial de Italia, el cronista, en ningún momento arguyó contra el pobre fútbol que jugó la albiceleste, sino que lo defendía. Esto nos lleva entonces a pensar que muchos periodistas se ponen en la vereda donde más le conviene.
El mundial del 94 supuso a un Brasil inédito, que defendía el cero en su portería, sin un clásico 10, con Mauro Silva de líbero y con 2 delanteros temibles: Bebeto y Romario. El 98, el mejor Mundial de los noventa, Francia jugó prácticamente sin delanteros y con un planteo táctico: 4-2-3-1. Fue un justo campeón y que tuvo en Zidane su estrella. En Japón-Corea Brasil defendió en bloque, con una ida y vuelta constante de sus laterales. Logrando de esta forma el ansiado equilibrio. Ronnie, Dinho y Rivaldo se encargaban de hacer goles, estaban bien cubiertos.
Para capitular, la historia entonces nos demuestra que la táctica ha ganado cuerpo e importancia intrínseca para el juego. Ignorar tal hecho sería ser como el avestruz. Europa desde hace un buen tiempo le ha dado la importancia que se merece. De ahí que sean muy pocos los entrenadores sudamericanos que han triunfado en Europa (Scolari y Aguirre) y muchos hayan fracasado (entre ellos el superpublicitado Bianchi). En Sudamérica prima el individualismo sobre lo colectivo. Es primordial trocar esa realidad. El aspecto táctico pone en relevancia el juego en conjunto y eso es lo que nadie puede negar de Italia: Fue un campeón con un juego en conjunto. En donde no sólo Lucatoni anotó, sino que también lo hicieron defensores, medios, volantes e incluso suplentes. Desde hace un buen tiempo notamos la abismal diferencia entre la Champions League y la Copa Libertadores, que el próximo Mundial no nos lleve a una sima de diferencias entre selecciones. Aún estamos a tiempo.
